


Este es el "desván" de la casa donde grabamos, al que cariñosamente le decíamos la casa del tío Pepe que, según las historias que nos inventamos nosotras mismas, habría muerto en ese lugar. Ahí ubicamos el vestuario pero no era nada grato quedarse solo. De vez en cuando uno volteaba para asegurarse de que no hubiese algun invitado fantasmagórico observándonos. Más de una vez nos encontramos gritando del susto. Anécdotas como esta nos ocurrieron durante todo el rodaje. Me quedan muchos recuerdos, algunos buenos y otros malos, y muchos aprendizajes.


